viernes, 8 de enero de 2016

Texto 3º ESO: La lengua de las mariposas

LEE ATENTAMENTE EL SIGUIENTE TEXTO LITERARIO Y DESPUÉS CONTESTA A LAS PREGUNTAS SOBRE EL MISMO.
LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS
“¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas”.
El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.
“La lengua de la mariposa es una trompa enroscada como un muelle de reloj. Si hay una flor que la atrae, la desenrolla y la mete en el cáliz para chupar. Cuando lleváis el dedo humedecido a un tarro de azúcar, ¿a que sentís ya el dulce en la boca como si la yema fuese la punta de la lengua? Pues así es la lengua de la mariposa.”
Y entonces todos teníamos envidia de las mariposas. Qué maravilla. Ir por el mundo volando, con esos trajes de fiesta, y parar en flores como tabernas con barriles llenos de almíbar.
Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Quiero decir que no podían entender cómo yo quería a mi maestro. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible. Una palabra que se blandía en el aire como una vara de mimbre.



“¡Ya verás cuando vayas a la escuela!”
Dos de mis tíos, como muchos otros jóvenes, habían emigrado a América para no ir de quintos a la guerra de Marruecos. Pues bien, yo también soñaba con ir a América para no ir a la escuela. De hecho, había historias de niños que huían al monte para evitar aquel suplicio. Aparecían a los dos o tres días, ateridos y sin habla, como desertores del Barranco del Lobo.
Yo iba para seis años y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos que no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando por la Alameda, y fue Cordeiro, el recogedor de basura y hojas secas, el que me puso el apodo: “Pareces un pardal”.
Creo que nunca he corrido tanto como aquel verano anterior a mi ingreso en la escuela. Corría como un loco y a veces sobrepasaba el límite de la Alameda y seguía lejos, con la mirada puesta en la cima del monte Sinaí, con la ilusión de que algún día me saldrían alas y podría llegar a Buenos Aires. Pero jamás sobrepasé aquella montaña mágica.
“¡Ya verás cuando vayas a la escuela!”
Mi padre contaba como un tormento, como si le arrancaran las amígdalas con la mano, la forma en que el maestro les arrancaba la jeada del habla, para que no dijesen ajua ni jato, ni jracias. “Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevamos por culpa de Juadalagara!” Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí. Encogido en la cama, escuchaba el reloj de pared en la sala con la angustia de un condenado. El día llegó con una claridad de delantal de carnicero. No mentiría si les hubiese dicho a mis padres que estaba enfermo.
El miedo, como un ratón, me roía las entrañas.
Y me meé. No me meé en la cama, sino en la escuela.
Lo recuerdo muy bien. Han pasado tantos años y aún siento una humedad cálida y vergonzosa resbalando por las piernas. Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia, hasta que pudiese salir y echar a volar por la Alameda.
“A ver, usted, ¡póngase de pie!”
El destino siempre avisa. Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. Era pequeña, de madera, pero a mí me pareció la lanza de Abd el Krim.
“¿Cuál es su nombre?”
“Pardal”.
Todos los niños rieron a carcajadas. Sentí como si me golpeasen con latas en las orejas.
“¿Pardal?”
No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Todo lo que yo había sido hasta entonces había desaparecido de mi cabeza. Mis padres eran dos figuras borrosas que se desvanecían en la memoria. Miré hacia el ventanal, buscando con angustia los árboles de la Alameda.
Y fue entonces cuando me meé.
Cuando los otros chavales se dieron cuenta, las carcajadas aumentaron y resonaban como latigazos.
Huí. Eché a correr como un locuelo con alas. Corría, corría como sólo se corre en sueños cuando viene detrás de uno el Hombre del Saco. Yo estaba convencido de que eso era lo que hacía el maestro. Venir tras de mí. Podía sentir su aliento en el cuello, y el de todos los niños, como jauría de perros a la caza de un zorro. Pero cuando llegué a la altura del palco de la música y miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo, empapado de sudor y meos. El palco estaba vacío. Nadie parecía fijarse en mí, pero yo tenía la sensación de que todo el pueblo disimulaba, de que docenas de ojos censuradores me espiaban tras las ventanas y de que las lenguas murmuradoras no tardarían en llevarles la noticia a mis padres. Mis piernas decidieron por mí. Caminaron hacia el Sinaí con una determinación desconocida hasta entonces. Esta vez llegaría hasta Coruña y embarcaría de polizón en uno de esos barcos que van a Buenos Aires.
Desde la cima del Sinaí no se veía el mar, sino otro monte aún más grande, con peñascos recortados como torres de una fortaleza inaccesible. Ahora recuerdo con una mezcla de asombro y melancolía lo que logré hacer aquel día. Yo solo, en la cima, sentado en la silla de piedra, bajo las estrellas, mientras que en el valle se movían como luciérnagas los que con candil andaban en mi busca. Mi nombre cruzaba la noche a lomos de los aullidos de los perros. No estaba impresionado. Era como si hubiese cruzado la línea del miedo. Por eso no lloré ni me resistí cuando apareció junto a mí la sombra recia de Cordeiro. Me envolvió con su chaquetón y me cogió en brazos. “Tranquilo, Pardal, ya pasó todo.”
Aquella noche dormí como un santo, bien arrimado a mi madre. Nadie me había reñido. Mi padre se había quedado en la cocina, fumando en silencio, con los codos sobre el mantel de hule, las colillas amontonadas en el cenicero de concha de vieira, tal como había sucedido cuando se murió la abuela.
Tenía la sensación de que mi madre no me había soltado la mano durante toda la noche. Así me llevó, cogido como quien lleva un serón, en mi regreso a la escuela. Y en esta ocasión, con el corazón sereno, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo.
El sapo sonreía. Me pellizcó la mejilla con cariño. “Me gusta ese nombre, Pardal.” Y aquel pellizco me hirió como un dulce de café. Pero lo más increíble fue cuando, en medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla. Él permaneció de pie, cogió un libro y dijo:
“Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso.” Pensé que me iba a mear de nuevo por los pantalones, pero sólo noté una humedad en los ojos. “Bien, y ahora vamos a empezar un poema. ¿A quién le toca? ¿Romualdo? Venga, Romualdo, acércate. Ya sabes, despacito y en voz bien alta.”
A Romualdo los pantalones cortos le quedaban ridículos. Tenía las piernas muy largas y oscuras, con las rodillas llenas de heridas.
Una tarde parda y fría...
“Un momento, Romualdo, ¿qué es lo que vas a leer?”
“Una poesía, señor”
“¿Y cómo se titula?”
“Recuerdo Infantil. Su autor es don Antonio Machado”.
“Muy bien, Romualdo, adelante. Con calma y en voz alta. Fíjate en la puntuación.”

El llamado Romualdo, a quien yo conocía de acarrear sacos de piñas como niño que era de Altamira, carraspeó como un viejo fumador de picadura y leyó con una voz increíble, espléndida, que parecía salida de la radio de Manolo Suárez, el indiano de Montevideo.
RIVAS, Manuel: “La lengua de las mariposas”, en ¿Qué me quieres, amor?, Madrid, Alfaguara, 2009, pp.23-29.
GLOSARIO DE TÉRMINOS
Pardal: en gallego, gorrión.
Instrucción Pública: Ministerio de Educación.
Abd El Krim: caudillo de las fuerzas irregulares marroquíes que luchaban en África.
Quintos: conjunto de chicos que realizaban el servicio militar en el mismo año.
Ateridos: muertos de frío.
Vieira: Molusco comestible, muy común en los mares de Galicia, cuya concha es la venera, insignia de los peregrinos de Santiago.
Indiano: Nativo de las Indias Occidentales.
Serón: capazo de esparto que sirve para llevar carga por los caminos.

PREGUNTAS SOBRE EL TEXTO
1.- Resume en 5 ó 6 líneas el contenido del texto.
2.- ¿Por qué llaman, según se explica en el texto, al niño “Pardal” y quién le pone el apodo?
3.- ¿Qué defecto del habla tenía el padre del protagonista cuando era niño?
4.- ¿Cómo se titula el poema de Antonio Machado que recita Romualdo ante la clase?
5.- Explica con tus palabras el significado de: “Mi nombre cruzaba la noche a lomos de los aullidos de los perros.”
6.- Analiza las formas verbales que aparezcan subrayadas en el siguiente fragmento:
“Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas”.
El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes”.
En el análisis debes incluir: PERSONA – NÚMERO – TIEMPO – MODO – VOZ – VERBO EN INFINITIVO.
   

7.- Analiza morfológicamente las palabras subrayadas en el texto:
“Yo iba para seis años y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos que no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando por la Alameda, y fue Cordeiro, el recogedor de basura y hojas secas, el que me puso el apodo: “Pareces un pardal”.
8.- Analiza sintácticamente la siguiente frase:
“Sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes”.


martes, 22 de diciembre de 2015

Nos vamos de vacaciones

      Desde Más que tizas os deseo que paséis unas felices vacaciones. Nos vemos en enero.

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Examen Recuperación 3º ESO

      A la vuelta de vacaciones tendremos el examen de recuperación de la 1ª evaluación. Será el lunes, 18 de enero  . Aquí os dejo, todos juntos, los contenidos de cada uno de los exámenes que hemos hecho para que podáis ir estudiando y otras actividades prácticas sobre la parte de Lengua y sobre los textos. Anotad todas las dudas para preguntarme en clase.


lunes, 21 de diciembre de 2015

Examen Recuperación Lengua 1º ESO

      A la vuelta de vacaciones tendremos el examen de recuperación de la 1ª evaluación. Será el viernes, 15 de enero. Aquí os dejo, todos juntos, los contenidos de cada uno de los exámenes que hemos hecho para que podáis ir estudiando. Anotad todas las dudas para preguntarme en clase.

Contenidos I
Contenidos II
Contenidos III5

Lecturas 2º evaluación 1º ESO



LECTURA EN CASA: La maldición del Maestro    Laura Gallego   Editorial  SM
     Recordad que el trabajo tiene la misma estructura que el de la 1ª evaluación, pero que tendréis que elegir una opción de escritura diferente. Es decir, si hicisteis la entrevista, ahora no podéis repetir lo mismo.


. Hoja 1 (Portada) : en ella debes incluir el título del libro y el autor, tu nombre y apellidos, el curso y la fecha de entrega del trabajo. Puedes decorarla como más te guste. Valoraré aquellas portadas originales y que estén bien trabajadas.


1. Hoja 2. Citas sobre el libro. Debes incluir tres citas del libro que te llamen la atención y explicar en qué parte de la historia se sitúan y por qué las has elegido.


2. Hoja 3: Contenido del trabajo. Debes elegir UNA entre las siguientes opciones:

a) Inventa unas diez preguntas (y las respuestas, claro) que le harías a un personaje  de la novela. Valoraré la originalidad y creatividad de las preguntas y respuestas, su correcta redacción y el uso que hagas de tus conocimientos del argumento. La entrevista deberá ir precedida de una presentación del personaje: nombre, edad, descripción física y psicológica...
b) Escribe un pequeño periódico sobre la novela, a modo de resumen de la misma, con ilustraciones o fotografías. Mínimo tres noticias.
c) Escribe un capítulo nuevo de la novela. Imita el estilo del autor, incluye a los personajes, parte de una situación similar… (unas 20-30 líneas…)
d)  Uno de los personajes escribe una carta a otro al cabo de 20 años, recordando los hechos pasados...
e) Escribe una carta a la autora en la que le cuentes qué te ha parecido el libro.
f) Elabora un cómic que resuma la esencial del libro (debe incluir viñetas y texto)

Instrucciones generales:
- El trabajo debe escribirse a mano. Únicamente la portada puedes hacerla a ordenador.
-Puedes utilizar folios en blanco, de colores, cartulina...
-El formato puede ser tamaño folio o cuartilla
-El trabajo debe entregarse grapado
-Solo se escribirá por una cara del folio

-Valoraré:
La originalidad y creatividad.
El uso que hagas del argumento de la obra: referencias a personajes, a situaciones concretas, y las reflexiones y relaciones que te sugiera la lectura.
La correcta expresión escrita: ortografía, puntuación, redacción coherente, léxico adecuado…
La presentación: márgenes, párrafos, sangrías, etc.

El plazo de entrega termina el martes, 9 de febrero de 2016

¡A LEER!




LECTURA DE CLASE: Ver Lecturas viernes